Solía soñar que cambiaba el mundo

Desde mi más tierna infancia, solía soñar que cambiaba el mundo. Con una toalla, o camiseta, o sudadera, o cualquier otro textil anudado al cuello, me convertía en el más poderoso de los superhéroes. Siempre dispuesto a salvar el mundo, o a una doncella, o a ambos, no importaba. Era el más grande, dispuesto a hacer las cosas más grandes nunca vistas.

 Ahora, desde la barra de un bar cualquiera, en una ciudad cualquiera, sueño con recuperar aquellos dos poderes que me hacían invencible: la imaginación y la inocencia.