Querida madre.
Allah me guarda. Allah me guía. Te hecho de menos madre, también hecho de menos a Sarah y a los niños. Hace días que no duermo, culpándome, culpándolos a ellos. Nadie les dio derecho a quitarme a mis hijos, o a mi esposa. Pero ya es tarde, Allah les ha tomado para Sí, solo quedaron cenizas tras el bombardeo, y mi felicidad partió con ellos.
Madre, cuídate, y cuida a padre, hazme ese favor. No hay día que no llore, pero Allah seca mis lágrimas, Él sabe que sigo su camino, me ama y me da fuerzas. Necesito fuerzas madre, me siento valiente y cobarde, me siento fuerte y, sin embargo tan débil…
Oscuras pesadillas me acosan en la noche, pero despierto y sé que Allah me protege. Ellos dejaron la fe por la incredulidad, y perdieron lo bello en el camino. Asesinaron en nombre de su Dios, yo los liberaré en nombre de Allah, y seré libre en Su nombre y por Su causa.
Ya no me queda nada madre. Los últimos días los he pasado en un piso pequeño, dicen que es seguro, pero ya no tengo nada seguro madre. Llevo días sin comer. La angustia y la rabia me comen por dentro, y recordar es doloroso… doloroso pero inevitable.
Quiero que estés orgullosa de mi, madre. Igual que El Profeta lo estaría, igual que Allah lo estará. Se que muchos de ellos son inocentes, también lo eran mi esposa y mis hijos, pero su Dios y su gente les aplaudió sus actos. Ya dijo un sabio “sangre de los inocentes no es injusticia, al fin y al cabo eran culpables en potencia”.
Madre, tengo miedo, pero llevo la Luna conmigo. Rezo y leo el Corán, a veces incluso comprendo por qué lo hicieron, pues como dice el Libro “Oh, creyentes! No toméis a judíos y cristianos como aliados. ¿No son amigos unos de otros? Cualquiera que los coja como aliados es uno de ellos. Dios no guía a los traidores“ Sin un Dios justo que les guíe el horror se adueña de ellos pero, ¿acaso es una escusa válida, madre?
Debo descansar, mañana me espera un gran día. Recuerda que te amo, y recuérdaselo a padre.
Allah te guíe.